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Vida en pareja

Juegos de cartas para parejas: cuál elegir según lo que les pasa

Los juegos de cartas para parejas se dividen en tres familias: los que hacen hablar, los que hacen jugar y los que hacen recordar. Elegir el equivocado es la razón más común de que la caja se abra una vez y no vuelva a la mesa.

Equipo Editorial 100 Aventuras3 de agosto de 20269 min de lectura
Pareja jugando cartas en la mesa del comedor una noche cualquiera, uno de los dos riéndose de la carta que acaba de salir

"Cartas para parejas" agrupa productos que no se parecen entre sí. Unos abren conversaciones que llevaban años sin aparecer; otros son un juego liviano para un viernes; otros son un archivo de recuerdos disfrazado de mazo.

Comprar el equivocado no arruina nada, pero desaprovecha el momento en que la pareja estaba dispuesta a probar algo distinto.

¿Cuáles son las tres familias?

Cartas de preguntas. Proponen una pregunta y se responde por turnos. El objetivo es la conversación, no ganar. Sirven cuando la pareja habla mucho de logística y poco de todo lo demás. El ejemplo más claro de esta familia son las Cartas de Parejas | Conexiones Profundas, que traen la progresión de liviano a profundo ya armada.

Cartas de retos o actividades. Cada carta propone algo que hacer, en el momento o durante la semana. Sirven cuando la conversación está bien pero el repertorio de planes se agotó.

Cartas de recuerdo. Piden recordar, comparar versiones de una misma historia o registrar algo. Sirven en relaciones largas y en aniversarios, y dejan un objeto que se conserva.

¿Estas cartas o una baraja normal?

Conviene aclararlo temprano, porque "juegos de cartas para parejas" significa dos cosas distintas y quien busca una casi nunca quiere la otra.

Una baraja común sirve para jugar de a dos: gin rummy, casino, conquián, cualquier juego con reglas y un ganador. Es un buen plan para una noche sin plan y no cuesta nada si la baraja ya está en la casa. Lo que no hace es producir información nueva sobre la otra persona: al terminar la partida saben quién ganó y nada más.

Los mazos de los que trata el resto de este artículo van al revés. No hay ganador, y el rato entero está diseñado para que uno de los dos diga algo que el otro no sabía.

La forma rápida de decidir: si el problema es que la noche está aburrida, una baraja normal lo resuelve. Si el problema es que llevan meses sin enterarse de nada nuevo del otro, ninguna cantidad de partidas lo va a arreglar.

¿Cómo se llaman en inglés y qué llega con cada término?

Si buscas en español y compras en tiendas de Estados Unidos, esta parte decide si te llega lo que querías. En inglés cada familia tiene su nombre y no son intercambiables.

Cómo se busca en inglésLo que llegaFamilia
Conversation cardsMazo de preguntas para conversar, con nivelesPreguntas
Question cards for couplesLo mismo, con más variedad de calidadPreguntas
Date night cardsActividades y planes propuestos por cartaRetos
Couples card gameMezcla de todo, y a veces un juego de mesaVariable
Playing cardsBaraja común de 52 cartasNinguna de las tres

Dos avisos que ahorran una devolución. "Couples card game" es el término más amplio y el que más decepciona: devuelve desde mazos de preguntas hasta juegos de beber, así que hay que leer la descripción entera. Y "playing cards" nunca es lo que buscas si llegaste hasta acá: es la baraja de póker.

¿Cómo elegir según lo que les pasa?

Lo que pasaFamilia que sirveQué revisar antes
Sólo hablamos de pendientesPreguntasQue haya niveles, no todo profundo de entrada
Nos conocemos poco todavíaPreguntasQue las primeras cartas sean livianas
Hacemos siempre el mismo planRetos y actividadesQue haya retos de menos de 15 minutos
Estamos en países distintosPreguntasQue funcionen por videollamada
Queremos celebrar algoRecuerdoQue quede algo escrito
Venimos de una peleaPreguntas livianasQue no fuercen temas conflictivos

La mayoría de quienes buscan un juego de cartas en pareja necesita la primera familia y compra la segunda, porque las de retos se ven más entretenidas en la foto.

¿Qué revisar antes de comprar?

Cuatro cosas, y ninguna es el diseño de la caja:

  1. Progresión. Los buenos mazos empiezan livianos y suben.
  2. Que las preguntas o retos sean realmente abiertos. Los que se resuelven en una palabra no generan nada.
  3. Que no asuman un solo tipo de pareja. Si la mitad de las cartas da por hecho matrimonio, hijos o convivencia y no es el caso, el juego se siente ajeno.
  4. El idioma y las referencias culturales. Un mazo traducido literalmente suele traer referencias que no aplican, y eso saca de la conversación tan rápido como una mala pregunta.

Ese último punto importa más de lo que parece cuando se compra desde fuera del país donde se produjo el juego. Y hay un caso propio de las casas donde se habla más de un idioma: si uno de los dos creció en español y el otro en inglés, el mazo en el idioma del que menos lo domina obliga a traducir mientras responde, y traducir mata la respuesta espontánea. Cuando hay duda, conviene el idioma en que cada uno discute, no el que cada uno lee mejor.

¿Cómo se juega un mazo de cartas para parejas?

No traen tablero ni marcador, y esa es justamente la duda de quien abre la caja por primera vez: sin ganador, no queda claro qué hay que hacer. Seis reglas resuelven casi todas las dudas y sirven para cualquier mazo de preguntas.

  1. El mazo va boca abajo en el centro. Nadie tiene cartas en la mano: la que sale es de los dos.
  2. Toma quien lee, responde primero quien escucha. Uno saca la carta y la lee en voz alta; contesta el otro, y después contesta quien leyó. Si sólo responde uno, deja de ser conversación y se vuelve entrevista.
  3. No se comenta la respuesta hasta que termine. La tentación de interrumpir con "a mí me pasó lo mismo" es lo que convierte la respuesta de la otra persona en una conversación sobre uno mismo.
  4. Cualquiera puede pasar, y se acuerda antes de empezar. La carta vuelve al fondo del mazo sin explicaciones. Dejarlo dicho de entrada es lo que hace que casi nadie necesite usarlo.
  5. Tres o cuatro cartas y se guarda. Se corta cuando todavía quedan ganas, no cuando se agotó el tema.
  6. Aparta las cartas que abrieron algo. Un montoncito con las que dieron una conversación larga; son las que se vuelven a sacar en un aniversario o el año que se puso difícil.

Dos variantes valen la pena. La primera convierte el mazo en un juego con resultado: antes de responder, cada uno escribe en un papel lo que cree que va a contestar el otro, y después comparan. Lo interesante es cuántas se fallan después de años juntos.

La segunda es la que más se usa cuando la pareja está repartida entre dos países o entre dos ciudades de Estados Unidos: por videollamada basta con que uno tenga el mazo. Se lee en voz alta y funciona igual, con una ventaja propia — en una llamada, las preguntas evitan que la conversación se convierta en el reporte semanal de novedades, que es en lo que degeneran casi todas.

¿Y si uno de los dos no quiere jugar?

Es el final más común de estos mazos y casi nunca se habla de él. Uno lo compra con ilusión, lo saca a la mesa, y el otro pone cara de trámite.

Lo primero es entender qué se está rechazando, porque rara vez es la conversación. Casi siempre es el formato: sacar una caja y anunciar que ahora van a hablar de sentimientos suena a terapia improvisada, y a nadie le gusta que lo convoquen a algo sin haber aceptado antes.

Cuatro maneras de que eso no pase:

  • No lo anuncies como actividad. Deja el mazo sobre la mesa donde ya están sentados y saca una carta como quien comenta algo, no como quien abre una sesión.
  • Empieza tú respondiendo. Si la primera respuesta larga y honesta la das tú, la otra persona no siente que la están examinando.
  • Una carta y se guarda. Una sola, la primera vez. La resistencia casi siempre es al rato completo, no a la pregunta.
  • Elige el momento en que esa persona ya está de buenas. Después de comer, no cuando llega del trabajo ni cuando queda algo pendiente en la casa.

Si aun así no funciona, el mazo no era el problema ni la solución. Un juego de preguntas abre una puerta que ya estaba entornada; no abre una cerrada con llave, y usarlo para forzarla suele empeorar las cosas.

¿Cómo usarlas para que no queden guardadas?

El patrón de abandono siempre es el mismo: se estrenan una noche entera, se agotan veinte cartas de golpe y no vuelven a salir.

Funciona mejor al revés:

  • Tres cartas, no treinta. Una sesión corta deja ganas.
  • Un lugar y una hora que ya existan. Después de comer, en la mesa donde ya están sentados.
  • Sin celulares en la mesa. Una buena pregunta necesita silencio y un teléfono siempre lo llena.
  • El que pregunta también responde.

¿Cartas o un juego de mesa para dos?

Son herramientas distintas y conviene saber cuál se está comprando.

Un juego de mesa cooperativo genera un rato compartido con reglas y un objetivo común: sirve para pasarla bien y para bajar la tensión sin hablar de nada difícil. Las cartas de preguntas generan información nueva sobre la otra persona: sirven cuando llevan meses sin saber nada del otro que no sea logístico.

Si la relación funciona pero está aburrida, el juego. Si funciona pero está en piloto automático, las cartas.

¿Sirven para regalar?

Son de los pocos regalos de bajo costo que producen algo que no existía antes, y viajan bien: son planos, livianos y baratos de enviar, lo que importa si el destinatario está en otro país.

Dos advertencias:

  • No regales un mazo profundo a una pareja que apenas conoces. Un juego que asume intimidad puede leerse como una opinión sobre su relación.
  • Revisa que no asuma un tipo de pareja. Un mazo lleno de referencias a hijos regalado a una pareja sin hijos se usa una vez.

Las opciones están en cartas para parejas y en juegos para parejas, y todos los formatos de mazo, en la colección de cartas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre cartas de preguntas y cartas de retos?

Las de preguntas buscan generar información nueva sobre la otra persona; las de retos buscan generar una actividad. Quien siente que hace meses no sabe nada nuevo de su pareja necesita las primeras, aunque las segundas se vean más entretenidas en la foto.

¿Cómo se dice cartas para parejas en inglés?

Depende de la familia. "Conversation cards" y "question cards for couples" son los mazos de preguntas; "date night cards" son los de actividades; "couples card game" es el término más amplio y devuelve de todo, así que hay que leer la descripción completa. "Playing cards" es la baraja común de 52 cartas y nunca es lo que buscas si llegaste hasta acá.

¿Sirve una baraja normal o hay que comprar un mazo especial?

Depende de qué quieren resolver. Una baraja común sirve para jugar de a dos con reglas y ganador, y es un buen plan para una noche sin plan. Lo que no hace es producir información nueva sobre la otra persona: al terminar la partida saben quién ganó y nada más.

¿Cómo se juega un mazo de cartas para parejas si no trae reglas?

El mazo va boca abajo en el centro y se reparte el turno, no las cartas. Uno lee en voz alta, el otro responde primero y después responde quien leyó. Nadie interrumpe la respuesta, cualquiera puede pasar sin dar explicaciones y se corta a las tres o cuatro cartas, cuando todavía quedan ganas.

¿Qué hago si mi pareja no quiere jugar?

Casi nunca se está rechazando la conversación, sino el formato: anunciar que ahora van a hablar de sentimientos suena a convocatoria. Funciona mejor dejar el mazo sobre la mesa donde ya están sentados, sacar una sola carta sin anunciar nada y responderla tú primero. Si aun así no ocurre, el mazo no era el problema ni la solución.

¿En qué idioma conviene el mazo si en la casa se hablan dos?

En el idioma en que cada uno discute, no en el que lee mejor. Responder una pregunta personal traduciendo mentalmente mata la respuesta espontánea, que es justamente lo que el mazo viene a producir.

¿Sirven las cartas para parejas en una relación a distancia?

Sí, y con frecuencia mejor que en persona. Basta con que uno de los dos tenga el mazo y lea en voz alta durante la videollamada. Rompen el guión de las llamadas, que tienden a convertirse en el reporte semanal de novedades.

¿Son un buen regalo para otra pareja?

Sí, con dos cuidados. No conviene regalar un mazo profundo a una pareja que apenas conoces, porque un juego que asume intimidad puede leerse como una opinión sobre su relación. Y conviene revisar que las cartas no den por hecho hijos o matrimonio si no es el caso: ese mazo se usa una vez.

¿Cuántas cartas conviene jugar por sesión?

Tres o cuatro. El error más común es estrenar el mazo agotando veinte cartas en una noche, con lo que se acaban el material y el interés al mismo tiempo. Sesiones cortas y repetidas sostienen el hábito mucho mejor.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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